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viernes, 28 de marzo de 2014

Elena Garro, la mujer que describió México


Llanos de la Rosa Cifuentes|Despiece|México

Elena Garro, novelista, dramaturga, poeta y periodista mexicana

El 31 de marzo se cumplen los 100 años del nacimiento del escritor y nobel mexicano Octavio Paz.  A estas alturas, cualquier persona que hojee los periódicos de vez en cuando, lo sabe. Los actos de celebración han arrancado este mes de marzo y continuarán hasta noviembre.

Dentro de cuatro años, un centenar de ellos serán los que hayan transcurrido desde  el nacimiento Elena Garro, la mujer de Paz. A ella también se le menciona estos días, pero solo se le suele atribuir ese cargo, el de “su esposa”. Algunos son generosos y recuerdan que ella también era escritora. Pero se quedan ahí. Porque de ella interesa más contar la tormentosa, pero apasionada, relación que mantuvo con el padre de su hija, Helena Paz.

La de Elena, es otra de esas muchas historias de mujeres artistas (en este caso, novelista, poeta, periodista y dramaturga) que quedaron eclipsadas por un hombre. Sin embargo, Gloria María Prado Garduño,  no duda en citarla como “una de las escritoras más influyentes de México del pasado siglo”. Es más, cuando se le pregunta a la profesora por los personajes femeninos más importantes de su país, tampoco duda en citar a dos creados por Garro: Isabel y Julia de “Los recuerdos del porvenir”. Una obra completamente nueva para la época, con toques autobiográficos y que narra la historia del pueblo del sur de México, Ixtepec, contada por él mismo y donde se muestra de una forma distinta a todo lo anterior las relaciones entre hombres y mujeres.

El escritor Emmanuel Carballo destaca la importancia de Elena Garro y “Los recuerdos del porvenir”, porque con ellos “llegó a México el Realismo Mágico y una generación de mujeres capaces de sobresalir por encima de los hombres”.

Patricia Rosas Lopátegui, albacea de la obra de Elena Garro y biógrafa de la misma, docente e investigadora en la Universidad de Nuevo México determina que “Elena Garro es el único genio que hasta hoy ha sido capaz de decirnos cómo somos y debemos ser en México”.tora. Pero se quedan ahuir ese cargo, "to de Elena Garro.

Un best seller con sabor a México


Llanos de la Rosa Cifuentes|Despiece|México

Portada del libro de Esquivel

Para preparar el famoso chocolate a la taza, se necesita que el agua esté en su punto de ebullición. Es decir, que sea Como agua para chocolate.  Y así está Tita, la protagonista de la novela de Laura Esquivel, a punto de hervir durante todas las páginas de la obra. No es para menos. Tita vive condenada a ser infeliz, a no poder casarse con el hombre al que ama de toda la vida, Pedro Muzquiz, que le hace sentir “como un buñuelo en aceite hirviendo”. Todo por una tradición familiar que obliga a Tita, como hermana pequeña, a permanecer soltera para cuidar de su madre, Elena. Por si fuera poco el drama, a la matriarca no se le ocurre nada mejor que casar a su hija mayor, Rosaura, con el amor imposible de la benjamina. Así, Tita se ve obligada a ser la cuñada de la persona a la que ama. 

¿Cómo puede, entonces, Tita focalizar todo ese amor que guarda dentro y no puede ser externalizado? Cocinando, por ejemplo perdices con los pétalos de las flores del amante. De esta forma, se nos presenta una novela completamente distinta, que, todavía hoy a los 25 años de su publicación, sorprende a aquellos que quedan atrapados entre sus líneas. Los capítulos se enlazan unos a otros a través de platos y recetas. El realismo mágico se hace patente con las fantasiosas consecuencias, pero cargadas de metáforas,  que tienen los comensales de Tita.

Con un cuarto de siglo cumplido, Como agua para chocolate se corona como uno de los libros más vendidos de la literatura hispana y uno de los 100 de habla castellana que debe leerse antes de morir.

Una novela que se convierte en indispensable, no solo para entender ese movimiento cultural, sino también la propia historia de México. Los personajes, esencialmente femeninos, retratan el país del siglo XIX, sus costumbres, tradiciones, revoluciones y evoluciones. Los protagonistas no dejan de sorprender, porque Esquivel se toma la molestia de hacerlos complejos. Como la vida misma.