lunes, 2 de junio de 2014

Paraula de Dona // Palabra de mujer


Llanos de la Rosa Cifuentes | Reportaje| Literatura





  • La literatura en lenguas cooficiales todavía no ha recuperado el nivel previo al franquismo
  • Editoriales como Bromera luchan por dar a descubrir autoras valencianas y reconocer a otras tan consagradas como Isabel-Clara Simó
  • "Mientras existan creadores en valenciano, la cultura no morirá", manifiesta la escritora ilicitana Vanessa Díez Tari

A veces, las represiones (o más bien los represores) no se conforman con controlar las ideologías, religiones o costumbres, si no que quieren atacar también  a las expresiones culturales, quizá porque estas son una forma de expresión de las anteriores. Para cohibir a un pueblo artísticamente, basta con empezar por la expresión más simple: la palabra. Y eso sucedió durante casi cuarenta años en algunos territorios de España. En palabras de Luis de Galinsoga, periodista y político español que ocupó la dirección de La Vanguardia Española de Barcelona durante veinte años por designación del gobierno franquista, consistía en: "Pensar como Franco, sentir como Franco y hablar como Franco, que hablando en el idioma nacional, ha impuesto su victoria". Y la zona valenciano-parlante no se libró de esta censura lingüística.




Con la muerte del dictador y la llegada de la democracia, era de esperar que el bilingüismo en algunas zonas de España volviera a la normalidad. Pero, 39 años después, todavía no se ha logrado ese nivel. “Por una parte existe una producción literaria importante, y en progresión, que ha conseguido consolidar una elaboración  que antes de la democracia era casi inexistente”, apunta Joaquim Espinós Felipe, profesor de literatura catalana, cine e imagen en la universidad de Alicante (UA). En esta línea de optimismo también aparecen algunos escritores. Vanessa Díez Tari, escritora ilicitana y responsable de la revista literaria Letras en vena, cree que “mientras existan creadores en la lengua valenciana la cultura de la misma no morirá”. Además, Díez Tari considera que la lengua valenciana se encuentra “muy viva”. La autora también se muestra firme a la hora de explicar el posible rechazo hacia la cultura en valenciano, frente a una censura por parte de las instituciones. “Históricamente el valenciano se asociaba a un nivel social más bajo, y eso se ha mantenido”, señala.

 Sin embargo, Josep Gregori, editor de Bromera, considera que el valenciano se encuentra “En una posición muy mejorable respecto a la situación deseable y a los objetivos que trazaba la Llei d’Ús i Ensenyament en Valencià”. A pesar de ello, Gregori se muestra positivo: “Las líneas de enseñanza en valenciano y la incorporación de Llengua, así como otras asignaturas impartidas en valenciano en los planes de estudios de las líneas en castellano, han favorecido mucho el número de lectores que pueden enfrentarse sin miedo a un texto en valenciano”. Precisamente,  Bromera solo publica obras en valenciano, ya sean originales o traducidas de otras lenguas y potencia la edición de libros educativos e infantiles.

Entre los libros que edita Bromera se encuentran las obras de Isabel-Clara Simó, desde su primera obra Julia hasta las más recientes. “La autora cuenta con un público fiel y una crítica positiva avalada por numerosos galardones”, explica Josep Gregori, quien agrega que Simó. “Es, sin duda, un referente imprescindible de nuestra literatura”.
Pero también destacan otras autoras, a pesar de que continúa siendo mayor el número de escritores. “Aún así, la tendencia de los últimos diez años  indica que cada vez más escritoras han consolidado su carrera literaria como sería el caso de Esperança Camps, Anna Moner, Raquel Ricart, Teresa Broseta, M. Jesús Bolta, M. Dolors Pellicer, Fina Girbés…”, enumera el editor.
Uno de los libros más conocidos de la autora alcoyana


Por su parte, Joaquim Espinós puntualiza que la producción literaria valenciana de mujeres es mucho mayor en el campo de la poesía, “aunque últimamente se han incorporado narradoras interesantes”. Lo ejemplifica con algunas escritoras de la anterior enumeración y añade a Lliris Picó. Vanessa Díez Tari tampoco olvida a otras escritoras catalanas de relevancia ya desaparecidas como Mercè Rodoreda o Monserrat Roig. También denuncia que “hasta que uno/a no mete la cabeza en el tema no se da cuenta del gran número de autoras en valenciano y catalán que existen”. Esta escritora ilicitana fue consciente gracias a la antología Donzelles de l'any 2000, que es una recopilación con veintisiete escritoras nacidas alrededor del año 1970, introducidas por poetas de la generación anterior, siguiendo como referente una selección anterior hecha por Maria-Mercé Marçal, Paisatge emergente: Treinta poetas catalanas del siglo XX.

Y si hablamos del reconocimiento que reciben todas estas novelistas, periodistas y poetas, la escritora Díez Tari apunta que sí existe una valoración hacia ellas, ya que en las comunidades donde existen lenguas cooficiales “aparece una preocupación especial por su conservación y por cuidar a sus creadores y creadoras”.

Entonces, ¿por qué parece que las escritoras en otras lenguas del estado sufren un olvido general? La responsable de Letras en vena considera que “no depende de una lengua, aunque se pueda ver afectada, depende del tiempo libre que la gente dedique a las actividades culturales, a la lectura”. La causa es un empobrecimiento del nivel cultural de una población donde solo el 62% le habitualmente. “ I això és trist (Y eso es triste)”, concluye Díez Tari.

[Nota: Este reportaje ha sido escrito por una albaceteña a la que le habría encantado poder redactarlo también en valenciano, y que trabaja en que su nivel, en proceso algún día, se lo permita]






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