viernes, 20 de diciembre de 2013

El cine del 2013

Llanos de la Rosa Cifuentes | Despiece

El 2013 ha dejado grandes películas. Algunas ya suenan, incluso, como firmes candidatas para los Óscar. Pero, ¿qué papel han interpretado los personajes femeninos en ellas?

Una de las más taquilleras, y que podría alzarse con los premios relacionados con los efectos especiales y audiovisuales, es ‘Gravity’, de Alfonso Cuarón. La película batió récords al recaudar más de 100 millones de dólares y seguir un ritmo estrepitoso de salas llenas durante cuatro semanas. El film relata la lucha por sobrevivir de la ingeniera y doctora Ryan Stone (Sandra Bullock) y el astronauta Matt Kowalsky (George Clooney). Los dos protagonistas e interpretando personajes respetados y exitosos por igual.

Pero ser protagonista no implica tener un papel que se salga de los tópicos. Jasmine French (Cate Blanchett) es la neurótica, engreída y despreciativa protagonista del último largometraje de Woody Allen, ‘Blue Jasmine. Como si los adjetivos “rica” y “exitosa” tuvieran que ir unidos siempre de los de “desagradable”, “altiva” o “antisocial”.

12 años de esclavitud (Steve McQueen) representa la película que cerrará este año, aunque no terminará con el año su historia en la salas y taquillas. Comparada, inevitablemente, con la también taquillera ‘Django’ (Quentin Tarantino), la de McQueen cuenta de forma detallada el proceso de sometimiento de un hombre, de color (de nuevo, la vida en masculino). Este rescate en 2013 de la memoria de la América más profunda, ha sido alagada por diferentes colectivos. Sin embargo, en ninguno de los largos referidos a la esclavitud norteamericana, se ha buscado el punto de vista de las mujeres esclavas. Django, por ejemplo, representa el prototipo de héroe que busca su libertad para poder salvar a su esposa. Pero de ella y su vida como esclava, de sus sentimientos o sus luchas por sobrevivir, poco o nada se muestra.

En otras, como ‘La vida de Adéle, esta vez sí, las protagonistas absolutas son dos chicas, sus sentimientos, su camino a la madurez y sus conflictos internos. Aunque no a todos ha contentado, ya que algunos críticos han explicado que se relata desde una perspectiva masculina.



Aunque la visión mejora, parece que todavía se debe cambiar la apreciación que se tiene de algunos sectores femeninos. Pero, sobre todo, se debe aprender a meterse en la piel de ellas y saber contarlo después.

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