martes, 29 de abril de 2014

(Ellas) delante y detrás de las cámaras: El rol imperante.

Carmen Thomàs | Reportaje



'El desprecio' J.L Godard, 1961

  • El papel de la mujer en el cine se limitaba, durante el franquismo, a la representación de un único rol.
  • En el caso de las películas extranjeras la censura actuaba modificando el guión o "cortando" si el personaje no encajaba con el patrón impuesto. 
  • En la actualidad no se muestran cambios significativos dentro de los roles alejados de las películas "de autor".




Los papeles femeninos en el cine dependen de factores muy dispares a los de sus análogos masculinos. Si bien la gran mayoría de los actores famosos han podido pasar por listas de “los 100 hombres más atractivos del panorama Hollywoodiense” estos factores no son equivalentes a reconocimiento profesional. En el caso de las mujeres, esta necesidad de reflejo en las listas amarillistas es prácticamente imprescindible si se quiere, no sólo ser buena, sino destacar. La razón principal por la que se produce esta clara discriminación tal vez se halle en el propio uso que se le ha dado al papel femenino dentro del cine: ¿Existe la posibilidad de que impere la importancia del talento en el hombre, y del simple atractivo en la mujer? Sí, pero la raíz de esto tal vez radique en la posibilidad de que el papel de la mujer en el cine se ha limitado a la representación de roles.
El cine y la mujer ha sido tema de controversia y confrontación desde el comienzo de su existencia, principalmente en épocas de dictadura.

Fátima Gil Gascón analiza en su tesis “Construyendo a la mujer ideal” doscientas treinta de las casi mil cuatrocientas películas realizadas en España entre 1939 y 1963, época en la que el franquismo servía de pauta para absolutamente todo y en la que el cine era también un medio de control social que indicaba los pasos que debía seguir el buen ciudadano. La autora destaca el análisis de éstas por ser las más “taquilleras”. Llamémoslas “conocidas”; no en vano en España no se instauró el control de taquilla hasta el año 1964.

“En la España franquista imperaba un sistema moral maniqueo con firmes y netas distinciones entre lo correcto de lo incorrecto. En este entramado se establecía que la mujer debía ser hogareña, obediente, sumisa, disciplinada, alegre, sufrida, leal y decente. Sin embargo era una sociedad contradictoria en muchos aspectos. A pesar de las férreas reglas morales, por ejemplo, la prostitución era legal desde 1941. El régimen acepta la presencia de prostitutas en casas “de tolerancia” reglamentadas y organizadas. “
Estas ideas aparecen también en el cine de la época, ridiculizando o manifestando animadversión hacia los personajes que no entran en los patrones de buena moral y conducta preestablecidos: “Clara, la protagonista de Ídolos es una bella actriz que a pesar de vivir en Francia ha sido educada por una madre española. A los productores del país vecino les sorprende “la estructura moral de Clara” que no se deja comprar como el resto de sus compañeras. “Yo sólo temo a mi conciencia” afirma la protagonista. “

Pero hay más películas en las que se muestra también la otra cara de la moneda: En el caso de Murió hace quince años se nos presenta a Irene, una mujer rusa de la que el protagonista se enamora, y que además pertenece al partido comunista. Irene es incapaz de mantener una relación amorosa o de compromiso con nada que no sea el propio partido. “En un mundo comunista no parece, pues, tener cabida el amor o las relaciones de pareja, sino solo los objetivos políticos, la promiscuidad y el deseo”.
Ésta era una de las formas en las que la imagen de la mujer, tan idolatrada como desvirtuada, se utilizaba con el fin de proyectar imágenes concretas. Las protagonistas (mayoritariamente secundarias) eran siempre reflejo de buena conducta, acorde con los patrones que dictaba el régimen.

En el caso de las películas extranjeras donde la mujer representaba una amante de personalidad más o menos fuertes se tomaban dos medidas: O no llegaban a visualizarse nunca o se modificaban de manera que los protagonistas no siguieran el guión original. Un ejemplo escabroso es el de Mogambo (1951, John Ford) en la que se censuró el guión y modificó la traducción,  de tal manera que los dos protagonistas “eran hermanos”. Cabe destacar que la gente no llegaba a entender del todo el por qué se besaban en la boca.

No obstante Laura Freixas destaca que a estas alturas, y aunque parezca mentira, los ideales de las mujeres en el cine siguen siendo los mismos.  “Sólo representan a Eva o a María, es decir, o a la mujer atractiva y joven o a la que representa el ideal de la madre dispuesta a sacrificar su vida y renunciar al poder”.
Los filmes llegados tras la censura podían representar mejor el destape, pero no mostraron signos de que más allá de las fronteras se planeara una imagen de la mujer más realista: Seguía basándose en los roles.
Un ejemplo de película censurada en España es “El desprecio” (“Le mépris”, 1963, Jean Luc Godard) estrenada en España en 1977 y que, si bien muestra sin tapujos escenas íntimas y conversaciones filosóficas, no se libra del complejo femme fatale que ha de llevar consigo un icono de la época; la menospreciada Brigitte Bardot. El personaje de Camille se muestra en el film como una idea sexual, debido a su atractivo, y por lo tanto se descarta como mujer que represente cualquier otro ideal.

La conclusión fue que tras la censura se desvelaron distintas tipologías de personajes femeninos, pero todas talladas sobre los mismos patrones. ¿Significaba el "destape" sexual un avance en el tratamiento de los roles? Sería difícil argumentar una respuesta afirmativa, en cuanto a que la no censura se utilizó más para mostrar la desnudez e igual para modificar el patrón de los guiones. 

No obstante se reconocen voces entre la inmensa mayoría que surgieron a partir de la desaparición de la censura y que han significado una voz para la mujer, una de las más reconocidas internacionalmente: Pedro Almodóvar. “Él estuvo en el lugar correcto, en el momento perfecto. Sus películas llegaron en una época histórica que cultivarían sus éxitos, este momento era el movimiento madrileño (conocido como La Movida) y, más específicamente, el movimiento feminista. ” Afirma Éric López en su estudio sobre el tratamiento de la mujer en el cine de Almodóvar.
Almodóvar también reconoce que sus películas hablan al movimiento feminista. Por ejemplo, cuando habló sobre Pepi, Luci, Bom, y otras chicas del montón, dijo que “[Pepi…] es una película feminista porque trata de mujeres absolutamente dueñas de sus destinos. Es una historia de seres fuertes y vulnerables que se entregan a pasiones, que sufren, aman y se divierten.
Tal vez el análisis fílmico de las películas más actuales deba hacerse de aquí a unos años con el fin de “comparar” posibles avances, si bien es cierto que la mujer representa hoy en día un papel importante dentro del cine (cinco de los nueve miembros del jurado del Festival de Cannes son mujeres) y cada vez hay más realizadoras, no se muestran cambios significativos en los roles pertenecientes a películas independientes, o “de autor”. 


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