lunes, 17 de febrero de 2014

La madre del cine narrativo

Carmen Thomàs | Despiece


Alice Guy Blaché en Madame a des envíes


Isabel Coixet despegó gracias al éxito recaudado por “Mi vida sin mí”, y Sofía Coppola consagró a una jovencísima Scarlett Johansson con la galardonada “Lost In Translation”, pero no fueron de las primeras. En la sombra y haciéndose un hueco con notable dificultad encontramos a directoras de cine clásico como Ana Mariscal, considerada “la mejor directora de cine español” o Agnès Varda, nacida en Bruselas y apodada la  “abuela de la Nouvelle Vague”. También dejó huella la angloestadounidense Ida Lupino, que se estrenó en la realización en el año 1949, y fue la primera mujer en dirigir una película de cine negro con The Hitch-Hiker en el año 1953Pero si hablamos de Historia del Cine, es inevitable nombrar a Alice Guy como gran olvidada y hasta incluso apartada realizadora.



 Según Alison McMahan en “Alice Guy, una visionaria perdida del cine”, se puede considerar a Guy como la primera narradora visual de la historia del cine, así como la fundadora del cine como narración cultural y la primera persona que dirigió una película propiamente dicha. Alice llegó a competir con Hollywood como productora y realizadora independiente, adelantándose a su tiempo y allanando el camino a otros realizadores independientes que vendrían detrás. Además, fue la primera en usar grabaciones con un gramófono al mismo tiempo que las imágenes, fue pionera en la producción de cine a color, así como en la utilización de los efectos especiales (la doble exposición del negativo, las técnicas de retoque, la cámara lenta y cámara rápida, el movimiento hacia atrás…). Pero el cambio social y el rompimiento con los cánones establecidos de la época no sólo se reflejó en el hecho de que fuera una mujer en pleno 1900 la que dirigiera más de 600 películas: fue una de ellas la encargada de pasar a la historia como el primer film en el cual todos los personajes eran afroamericanos (Un tonto y su dinero, 1912).



Sin embargo, y a pesar de haber sido, hasta hoy (200 años más tarde) la única mujer que ha dirigido su propio estudio cinematográfico, el nombre de Alice Guy Blaché permanece en la sombra de las olvidadas por gran parte de la Historia del Cine y, desde luego, por la gran multitud de los espectadores. 

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