lunes, 17 de febrero de 2014

Pilar Ramos: “Las vicisitudes específicas vividas por las mujeres han sido obviadas con demasiada frecuencia”

Aitana G.Cantos | Entrevista


Pilar Ramos es profesora titular de la Universidad de La Rioja. Licenciada en Musicología y doctora en Historia del Arte, ha realizado investigaciones en el campo de la musicología feminista, una disciplina que analiza a las mujeres en su relación con la música. Entre sus numerosas publicaciones destaca el libro `Feminismo ymúsica. Introducción crítica´, un texto que ofrece una visión general sobre los estudios centrados en esta especialidad. Ramos no asume tópicos, sin embargo, reconoce que la historia ha “obviado” las experiencias de las mujeres a menudo.

¿En qué grado la musicología feminista tiene un carácter reivindicativo? 

Por el hecho de ocuparse de las mujeres la musicología feminista es reivindicativa. Ahora bien, dado que en general se asume que las mujeres forman parte de la historia, una mala investigación (mala en el sentido de aportar pocas novedades) será irrelevante, y por tanto, su valor reivindicativo será nulo. Más bien reforzará estereotipos, como “mucha ideología, pero de historia, ni idea”. Es decir, la musicología feminista, como cualquier corriente historiográfica que no sea la mayoritaria, será vigilada con especial atención, y por ello hay que esforzarse en trabajar bien.

Pilar Ramos, investigadora en musicología feminista. / Imagen cedida

¿Desde qué punto de partida arranca la musicología feminista para recuperar a una mujer invisibilizada durante siglos en este género?

La mujer no ha estado invisibilizada en el mundo musical. Todo lo contrario, desde que tenemos documentos escritos e iconográficos ha sido visible, como compositora, como intérprete, como maestra de capilla, como público, como mecenas, como editora, como investigadora, como coleccionista de instrumentos, etc. Otra cosa es que no aparezca apenas en los libros de historia de la música escritos entre 1870-1970. Pero esa es otra historia.

En su obra `Feminismo y música´, realiza la propuesta de análisis al considerar que el género es determinante a la hora de escribir la historia. ¿Por qué?

Es determinante porque en Occidente las ideas de género, es decir, las ideas sobre las conductas que se consideraban adecuadas para un hombre o una mujer han canalizado sus respectivas actividades y modos de pensar. Ahora bien, en la historia también son determinantes la religión, la economía, la política o la estructura social. Lo que sucede es que mientras que estas tres se han venido considerando de manera generalizada en los libros de historia ya desde el siglo XIX, las vicisitudes específicas vividas por las mujeres han sido simplemente obviadas con demasiada frecuencia.

¿Desde qué perspectiva se plantea la musicología feminista los problemas en la historia de la música?

La musicología feminista no puede plantearse todos los problemas de la historia de la música. Por ejemplo, puede ser irrelevante si queremos saber el tempo al que deben tocarse algunas piezas de Beethoven cuyas indicaciones metronómicas son muy controvertidas. Otros temas, como por ejemplo la recepción de algunas óperas pueden verse enriquecidos si en ellos se estudia el papel que ocupan las mujeres. En ocasiones, sin estudiar este aspecto (el papel de las mujeres, ya sea como símbolo, como público, o como intérpretes) solo alcanzamos a tener una visión muy parcial de un problema.

¿Existe música cuyo contenido puede ser ofensivo para las mujeres? ¿Puede explicar cuál?

El que la música tenga contenido o no ha sido un tema eterno de debate ya desde la filosofía antigua. En general, solemos adscribirle el significado de su texto. Dejando al margen los textos de mofa, que no me parece que sean ofensivos puesto que pertenecen a un juego, hay algunos casos en el repertorio de lieder o en la ópera. Pero aún en éstos, se produce un fenómeno que no tiene paralelo en la literatura o en la pintura, según mi parecer. Y es que el intérprete puede, con la calidad de su voz, subvertir ese significado. El calificativo de 'ofensivo' queda un tanto cuestionado porque en muchas ocasiones esos textos son cantados por mujeres, que los interpretan tan bien que diluyen la ofensa, le restan credibilidad. Y aun cuando no es la mujer la que canta, el texto también puede quedar desmentido. 
Por ejemplo, es evidente que el duque de Mantua desprecia a las mujeres en Rigoletto, que tampoco aprecia mucho más a los hombres. Pero precisamente esa ópera exalta dos tipos de mujeres, la mujer pura y la casquivana tabernera, las dos tienen las ideas muy claras y actúan en consecuencia. Son todo lo contrario a la volubilidad, desmienten categóricamente todo el texto de “La donna è mobile”, la canción preferida del Duque.


Cuando comienza la musicología feminista  sigue una línea tradicional del estudio, sin embargo, a partir de los años 90 se produce una nueva ola en la forma de enfocar las investigaciones. ¿Qué provoca ese cambio? ¿Hacia dónde se reorientan los estudios?

El cambio lo provoca el posmodernismo, con su cuestionamiento general de las tradiciones y valores de las disciplinas académicas. Los estudios se reorientan hacia los significados, las funciones, el público, los intérpretes. Es decir, se alejan de esa limitación que hasta entonces había supuesto la obsesión por la partitura y su análisis.

¿Cómo hacer desaparecer los prejuicios existentes en la música clásica, como por ejemplo, que una mujer toque la trompeta y un hombre una flauta dulce?

Bueno, hay varones que son excelentes flautistas de pico. En España tenemos varios estupendos, David Antich, que recuerde ahora mismo, por cierto que él toca en un grupo,  Harmonia del Parnàs, dirigido por una mujer, Marian Rosa Montagut. Y en la Filarmónica de Berlín ya hay varias trompas mujeres, ahora mismo no recuerdo si trompetistas también. Me parece que ese tema en los últimos años ha variado bastante.

La composición y la dirección orquestal son dos de las especialidades consideradas más “masculinas”. ¿De qué manera ambas van rompiendo los estereotipos socialmente creados? ¿Lo tienen más difícil las mujeres que se dedican a ello por su condición?

Es un hecho que las mujeres siguen siendo minoría en las aulas de composición y en las de dirección. Sin embargo no lo son, o al menos no en esa proporción tan grande, en las clases de piano, de violín o de percusión. Eso también sucede con ciertos estudios de ingeniería o de matemáticas. No obstante, una cosa es que las mujeres sean minoría y otra cosa distinta es que lo tengan más difícil. Desde luego se las va a observar más, como a toda mujer en un puesto elevado, pero no sé si es justo decir que lo tienen más difícil. No he hecho investigaciones en ese sentido, ni he leído estudios recientes sobre ello. Y no me gusta asumir tópicos.


¿Ha cambiado la presencia de la mujer en la música clásica en los últimos años?

Como decía antes, respecto a la presencia de mujeres en los distintos atriles de las orquestas, sí que se observa una diferencia. También en la mayor programación de obras de mujeres en los conciertos. Se han hecho accesibles obras de compositoras antiguas y contemporáneas que hace 10 años simplemente era imposible escuchar. Y se escribe más acerca de ellas. Un aspecto negativo es que muchas veces los historiadores, y las historiadoras también, escriben acerca de las mujeres, y especialmente acerca de las mujeres de otras épocas, como si estas hubieran sido hombres. Me explico, se escribe sobre ellas ignorando la historia de las mujeres, sus particularidades, lo que podían y lo que no podían hacer.

¿Cuánto camino queda por recorrer?

La música no se hace en una torre de marfil o en un paraíso aislado del mundo. Si lo que queremos es que hombres y mujeres disfruten de la música y desarrollen al máximo sus posibilidades musicales, queda mucho por hacer en Occidente y en otras latitudes. Especialmente en un contexto y en un país como España donde hay tanta pobreza, y por pobreza me refiero a lo más elemental: falta de trabajo, de casa y de comida.


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